Fue injusto por el fondo y por la forma. Porque un equipo que redobla el esfuerzo como hizo este no merece irse de vacío. Y mucho menos con un fatídico tanto en contra en el tiempo de descuento.
Pero así ocurrió, en un partido en el que el Albacete fue mucho mejor en la segunda parte que en la primera mitad, en la que no entró cómodo al partido pero que pese a ello lo empezó con alguna llegada, aunque el que marcó primero fue el cuadro canario. En el minuto 21, Jesé culminó una llegada con fuerza del cuadro local sobre nuestra área para abrir el marcador.
Desde ahí, el Alba se vio obligado a ir a remolque pero lo encaró con ánimo, con ganas y fe en sus posibilidades, pero también tuvo que frenar las acometidas amarillas. Con el paso del tiempo se fue asentando y acabó la primera parte con mejores sensaciones, preludio de lo que vendría después.
Y es que lo que vino fue un segundo acto enérgico, en el que el Albacete estuvo bien plantado y mostró desde el principio que el empate era más que posible. Y lo tradujo en ocasiones. Corpas, Ortuño, San Bartolomé, Vallejo o Alex Rubio casi empataron pero el gol llegó en el 85. Tras una melé en el área, Victor San Bartolomé cazó el cuero y la mandó a guardar.
Poco duró la merecida alegría. En el 92, Sandro anotó con un disparo cruzado para desequilibrar el choque hacia el lado local. Así terminó un inicio amargo que deja cosas positivas para afrontar los dos duelos seguidos en casa.

