En el culmen de la mala fortuna, al Alba se le negó hasta el gol tras veinte tiros buscándolo. En una noche tan dolorosa como increíble, en la máximo acepción del término, el conjunto manchego cayó derrotado sin merecerlo en Girona por un tanto en contra al principio de la primera parte y al final de la misma.
Un duelo en el que el Albacete salió a pecho descubierto a por el triunfo pero que a los seis minutos se encontró con el tanto rival para abrir el marcador, obra de Abel Ruiz. Ese gol no tumbó a los nuestros, que fueron a por todas, las tuvieron de todos los colores y lo merecieron de todas, todas.
Primero Corpas con disparo desde el área que atajó Gazzaniga, nombre que cavaría resonando durante todo el partido. Soberón, Da Silva, Alex o el propio Corpas probaron a marcar más veces pero la noche no estaba para alegrías. Y menos todavía tras el minuto 43, cuando Van de Beek amplió la ventaja local con un certero disparo a la base del larguero.
Si en un lado daban en el palo y se metían, en la meta gerundense era justo al contrario. Soberón y Ortuño tocaron madera en una noche que se puede resumir como enervante y dolorosa, pero sobre todo incomprensible.
Las ocasiones fueron sumándose sobre el arco local pero el marcador no se movió más y el Alba cayó de una de las formas más injustas posibles.

