Cuanto antes consigas algo, más tiempo lo disfrutas. El Albacete tenía necesidad de ganar, menester de vencer y ganas de convencer. Y lo hizo todo de una. Pleno. Plus. Con extra de pasión. Con un suplemento goleador.
Porque el Alba no solo ganó, sino que brindó a los más de once mil albacetistas una tarde de celebración, de tensión y alegría ante un rival de nivel. El cuadro de Alberto González supo situarse en el campo, jugar de diferente forma en cada momento según exigencias del guion y contragolpear o hilar posesiones dependiendo de lo mejor para avanzar.
Desde bien pronto el Alba se mostró enérgico, fuerte y resistente. También en la zaga, pese al frenesí goleador. Justo antes del 1-0, Raúl Lizoain evitó el 0-1 con una gran mano abajo ante un disparo desde el área. De ahí el Alba fue raudo a la meta de Zidane y en el minuto 10, tras el enésimo caramelito de Fran Gámez, Puertas sacó un buen remate que en boca de gol, tras rechace del arquero, convirtió en gol JoGo. Primer tanto oficial con el Albacete del lateral americano, que se mostró activo durante todo el choque.
Casi aún de pie celebrando el graderío, tocó alzarse de nuevo. Con la fuerza y determinación con la que hizo Lluís López, que impactó un notable testarazo a centro de Fran Gámez- 2-0 al cuarto de hora pero aún mucho por delante.
A la media hora del mismo, Puertas se tuvo que marchar lesionado, sustituido por Lazo. Fue la única variación, en césped y marcador, de ahí al entretiempo.
El Granada CF empezó la segunda mitad con triple cambio para tratar de atarse al encuentro. Y lo hizo pasada la hora de encuentro. Petit cabeceó un centro desde la derecho para reducir distancia. Una nueva situación en la que mostrar personalidad y el conjunto manchego lo hizo. Con creces. En el minuto 68, se dieron varias sustituciones y dos de las novedades protagonizaron el nuevo tanto.
En el minuto 70, Lorenzo enfiló su línea de banda par pone un magnifico centro que remató Samu Obeng. Brecha abierta otra vez y profundizada en el minuto 79 por Lazo. El talentoso atacante cazó de primeras un centro de Neva para sellar, de la mejor manera, un triunfo de esos que dejan un sabor de boca distinto. Más sabroso.

