Históricamente, al Albacete le costaba un mundo ganar esos dos partidos consecutivos como local que siempre te regala el calendario. Daba igual la categoría, el momento del equipo, las rachas, los rivales, la estación meteorológica o si había o no luna llena.
Y este equipo, en uno de los momentos de la historia reciente en los que más necesitaba enganchar alegrías, le pudo a todo eso. A la tensión de la situación. A lo que se le vino por delante. Un inicio intenso tras un prólogo emocionante. Primero con un caluroso recibimiento de la afición al equipo y después con un minuto de silencio muy emotivo, justo antes de empezar, en memoria de las victimas por el trágico accidente de esta semana.
Cuando rodó el balón el Albacete volvió a ser el del pasado domingo: vertiginoso, enérgico, con hambre, corajudo. Con todo ello, en el minuto 10, tras un rápido desborde de VV Da Silva, el ‘11’ puso la bola en el corazón del área, ahí impactó en un zaguero arlequinado para convertirse en el primer tanto de la noche.
El Carlos Belmonte, como buena olla a presión, irradiaba energía y calentaba su base. El equipo fluía, conectaba, Entre jugadores y ellos mismos con la afición. Una buena primera mitad que se concretó en el minuto 38 doblándose la ventaja. Saque de esquina a favor local que acabó en las redes tras una serie de rebotes. La salsa del fútbol sazonaba una noche de las que buscaba Joseba en la previa.
Antes del descanso ocurrió una acción que sobrecogió el alma a los más de diez mil aficionados. En el minuto 43, Corpas intentó enganchar el cuero mientras sobrevolaba sobre el Belmonte, pero de manera fortuita acabó impactando con la bota en la cabeza de Quadri, que tuvo que salir en ambulancia y ser hospitalizado.
Corpas fue expulsado y el Alba se enfrentaba a una segunda parte cuesta arriba. Aguantó bien las acometidas catalanas, rozó el tercer tanto en alguna ocasión y se hizo aún más fuerte cuando, en el minuto 81, Aguilar redujo diferencias para los visitantes.
Fue la última variación de un marcador que reflejó el buen hacer de un equipo, el de todos, que sigue creciendo día a día.

