En la tarde más difícil, el mejor de entre todos los días. En el momento más complejo, la felicidad más simple, más plena: la de ver a los tuyos darlo todo, bordarlo todo y conseguirlo todo. Los puntos, los goles, la actuación. El todo ante todo un líder.
Y en un partido que parecía la continuación de la locura del lunes, como si en el minuto 101 del partido anterior, el Alba hubiese agarrado el cuero para reiniciarlo cuanto antes, pero al regresar la acción no lo hizo el lunes en el Belmonte, sino el sábado en El Sardinero. El desenlace al final de los créditos, el prólogo después del epílogo dentro de una historia brutal: la de un equipo que lo ve todo de la mejor manera. Que empuja y remata. Que lucha y pelea.
En el minuto 104 del partido del lunes, o en el tres del duelo de hoy, Puertas puso un caramelo hacia Jefté que el ’10’ controló con dulzura para dejar franco el cuero y cruzar un chutazo delicioso. Segundo gol de la semana y duodécimo del curso para el atacante canario.
Sin tiempo casi para celebrar o incluso subir el anuncio de gol a RRSS, Puertas adapto el rol de anotador tras una genial asistencia de San Bartolomé, novedad en el once. El atacante andaluz culminó tras un virtuoso recorte en el área y posterior tiro cruzado. Ventaja doblada en el minuto 6 y un Albacete con total seguridad y personalidad para ya no aguantar el marcador, sino buscar más.
El equipo siguió a lo suyo, ordenado atrás y ácido en los metros finales. El Real Racing Club, líder y que llevaba al partido con cuatro triunfos seguidos, apretó y apretó pero el Albacete resistió y se lanzó al ataque, gozando de ocasiones para abrir brecha antes del descanso. Pasada la media hora, el guion sufrió un nuevo giro por la expulsión de Canales. El marcador no se movió hasta la segunda mitad, en otros 45 minutos deliciosos.
Porque el Albacete salió como si el partido se hubiese reiniciado, con la misma energía y convicción y sin sensación de ir por delante en el marcador, aún con el hambre del que necesita darle un bocado al marcador.
Con el transcurso del partido, el Albacete se iba haciendo más y más sólido, aguantando su fortaleza intacta y, en el minuto 69, picando de nuevo en área opuesta. Contragolpe inmaculado, iniciado por Alex Rubio, que continuó Pacheco y alargó JoGo para que concluyese Alex con un tanto de bella y coral factura.
La tarde estaba brillando como el primer día de primavera y el Albacete le puso la guinda, en el 82, con otro tanto de Alex Rubio, que hizo las delicias de los cientos de desplazados albacetistas a las gradas cántabras.
Así acabó el duelo, con el segundo triunfo de la semana y la decimotercera puerta a cero de la temporada. Porque el Alba es así.

