La suerte le fue esquiva. Otra vez. La moneda del Alba volvió a tener dos cruces y ni una sola cara. Y eso que hoy pintaba distinto desde el mismo inicio, pero ni aún así. Porque en el momento del equipo todo pesa, todo duele y todo sucede en contra. Y ocurre todo lo que viene sucediendo desde el inicio. Se hacen muchas cosas para sumar pero no se suma.
El equipo creía y se vio capaz. Y lo demostró. Muy, pero que muy, pronto. En la primera acción, con solo treinta segundos en el reloj, Alex Rubio abrió el electrónico. Un gran golpeo en un mano a mano ante el meta rival para marcar su primer gol del curso y poner en ventaja, también por primera vez esta campaña, al conjunto manchego.
Por delante y aguerrido: así estaba el Alba. Generando y llegando, con ganas y fe. De hecho, marcó gol dos veces más pero en ambas fue invalidado por fuera de juego. Muestra del coraje y la búsqueda gol pese a ir ya ganando.
El marcador no se movió más hasta el descanso pero el equipo hizo méritos para ello. Y también tras la reanudación, en la que el Alba rozó el segundo tanto con alguna ocasión, clara además.
Pero como el viento sopla tan en contra, el Alba sufrió otra vez. En el minuto 57, el equipo cordobés igualó por medio de Ruiz. Ese gol fue un punto y aparte en un partido con un guion terrorífico para nuestro equipo.
Porque en el minuto 71, el Córdoba remontó con tanto de Percan y dejó al Belmonte helado ante una derrota difícil de creer poco antes de que se produjese.

