Parece un lugar común difícil de trasladar a la práctica aquello de que siempre hay algo en juego. Con el sol ardiendo sobre la cabeza de uno y el trabajo nuclear hecho, lo más fácil -o inevitable incluso- parece dejarse llevar. Por mucho que te insista tu entrenador de que no lo hagas. Sin embargo, y es lo más destacable en este Alba, aquí se cumple. El carácter ganador de Alberto González se ha inyectado a sangre en los ojos de un grupo de jugadores que se presentaron en Ceuta con cuatro victorias consecutivas, justamente aquellos en los que no se jugaban precisamente la vida.
Nunca te dejaré solo parece un cántico bonito de la afición de un club. Otro lugar común difícil de llevar a la práctica en momentos insulsos del campeonato. Pero no en el Alba. Pegarse casi 10 horas de viaje por carretera y mar para tener el sol ardiendo sobre tu cabeza, dejándote la voz, sin que tu equipo se juegue algo, parece idílico. Pero es que el idilio entre este equipo y la afición está siendo precisamente eso, idílico. Siete aficionados desde lugares de la península, y algunos más locales, se dieron cita en el Alfonso Murube para arropar a los suyos.
¿Saben la sensación común con la que se fueron del estadio los protagonistas de los dos párrafos que han leido anteriormente? Orgullo. Porque a veces, y más sin nada nuclear en juego, la actitud sí puede sombrear el resultado.
El Alba perdió. Sí. Por la mínima. Se quedó a las puertas de igualar el propio récord que ostenta Alberto de 5 victorias seguidas en el fútbol profesional. Pero lo importante fue el cómo. Mermado por las ausencias, el equipo dio la cara y compitió, como se dice ahora, de locos.
Aunque el gol de pillo de área de Marcos a los 17 minutos se empeñase en negarlo, el Alba ganó a los puntos. Que si un remate de Jefté a los pocos segundos de partido, que si un disparo de Pacheco desde la frontal del área, que si un cabezazo de Villar que salvaron los locales bajo palos, que si un disparo de Álex Rubio que lamió el poste y porque la rozó lo suficiente un defensa del equipo ceutí u otra en la que el meta local se lució. Son solo ejemplos de un partido, un final de temporada, en el que el Alba dio la cara. Todo acabó, por tanto, como empezó. Orgullosos de nuestro equipo.

