Contrariado, Rubén Albés compareció en la sala de prensa del feudo egaerense. "Hemos hecho un absoluto ridículo. No hemos estado ni a la altura del partido, ni del escudo, ni de la afición. Y estamos todos incluidos, desde el staff a los futbolistas". “Ojalá mañana fuera el partido siguiente contra el Elche. No hemos tenido la mentalidad suficiente para afrontar el partido”, indicó en un avance de lo que sería su comparecencia. “Desde que estoy aquí, este y el de Santander de la temporada pasada, han sido los peores partidos. Partidos en los que nada se parece a lo que tiene que ser no el Alba, sino un equipo con alma competitiva”, sentenció.
Positivo siempre, el técnico gallego no pudo ocultar su enfado y su incapacidad para tan siquiera obtener una lectura regular. “No hay nada positivo. No me voy a apuntar ninguna medalla de que juegue un chico de la cantera. No hay ningún motivo para estar feliz”.
Preguntado por el error puntual que había costado el gol, Albés indicó. “No era el día porque nosotros no quisimos que fuera el día. Tenemos que responsabilizarnos. El gol podía llegar en cualquier momento. Ha habido cientos de errores. El partido hay que olvidarlo, pero hay que tomar decisiones al respecto”. “El equipo no ha competido de ninguna de las maneras. Estamos todos decepcionados. Es un día para volver las seis horas de viaje de vuelta bien callados y hacer auto reflexión cada uno de nosotros”
Sin tiempo, ahora toca pensar en el duelo del sábado ante el Elche. “Tiene que haber tiempo suficiente. Hay veces que haces buenos partidos y pierdes y casi es más difícil saber dónde está el problema. Y en partidos como el de hoy sabes que el problema está en frente. Es mucho más fácil de asumir e intentar solucionarlo”.
Y acabó aplaudiendo al rival. “Han estado realmente bien y han sido muy justos merecedores de la victoria”.

