Dos contras. Dos acciones en los instantes finales de cada parte. Dos golpes que tumbaron a un Albacete que siempre se mantuvo en pie y que mereció saltar de alegría celebrando algún gol. Pero no llegó. Derrota sin goles ante un equipo que demostró sus dones y que supo hacer daño en cuanto vio la oportunidad.
La primera ocasión fue albacetista. Córner a favor del Albacete que peinó Puertas y cabeceó Pepe en área pequeña. Por poco no entró y sirvió como declaración de intenciones: el Alba iba a buscar la portería rival.
El partido iba evolucionado, con la grada conectada con el equipo y el equipo enchufado en el verde. Bien plantado, hilvanando jugadas y haciendo frente al potencial galleo, que no era menor. De hecho, durante tramos del primer acto el Dépor controló y movió bien la bola. Y cuando todo hacía presagiar tablas en el intermedio, mazazo. Stoichkov culminó una rápida contra en el minuto 43 para adelantar a los suyos.
Doble esfuerzo, anímico y físico, en la segunda mitad tratando de igualar la contienda. Lo rozó en varias ocasiones y en una acción que fue sellada con pena máxima posteriormente invalidada por el V AR. El Albacete siguió con ahínco, creyendo en poder lograr un gol y haciendo méritos para ello. Se volcó sobre el campo blanquiazul.
Tanto que al final del encuentro, el equipo visitante aprovechó un nievo contragolpe para doblar la ventaja y sellar el triunfo con aroma deportivista.

