Cuenta una conocida parábola budista la historia sobre el maestro zen y un chaval de una aldea.
Al cumplir los 14 años, a un joven le regalaron un caballo y todos en la aldea dijeron: “Qué maravilla, el joven tiene un caballo”
El maestro zen, en cambio, dijo: "Ya se verá”
Al poco, se rompió la pierna montando a caballo y la aldea dijo "¡Qué desastre!".
El maestro zen, en cambio, dijo: "Ya se verá”
Poco después estalló una guerra y todos los jóvenes fueron llamados al frente excepto el chico con la pierna rota. La gente dijo: "¡Qué maravilla!". El maestro zen, en cambio: "Ya se verá”.
El aficionado albacetista, ya de por sí zen para soportar los vaivenes emocionales de LALIGA Hypermotion, se ha enfrentado a varias de estas situaciones desde principio de semana.
Posiblemente alguien le diría el lunes “La copa es una distracción que solo traerá problemas” a lo que respondió “ya se verá”
Probablemente el miércoles tras el partido le dirían que es imposible una alegría mejor que esa, a la que el albacetista zen pudo responder “ya se verá”
Porque lo que se ha vivido esta tarde también genera endorfinas a mogollón. El cuadro local venció, fue superior, mereció de cabo a rabo el triunfo. De Pe a Pa. Y por eso fue Pepe el brillante protagonista de una tarde coral en la que el equipo afinó como grupo al ritmo de más de trece mil directores del orquesta que estaban en la grada.
El conjunto manchego fue valiente, aguerrido, desenfadado y seguro. Convencido en sus posibilidades con balón y solvente sin él, con una línea de cinco con capacidad para moverse y construir ataques desde cualquier zona del campo.
Tras varias aproximaciones sin finalización, en el minuto 22, Gámez, activo en su banda, puso un buen centro que cabeceó Jefté. El Albacete se desperezaba y aguantaba al rival, que llegó a nuestra tierra en un estado esplendido, con tres triunfos y un empate en los últimos cuatro duelos.
La segunda mitad siguió un guion parejo con los jugadores locales dando un paso adelante. Los laterales se asomaban al ataque, los centrocampistas equilibraban para sellar el juego y desde la delantera se apretaba para buscar ocasiones. Y Mariño también jugó su papel. Y vaya papel. Una intervención tremenda, en el minuto 59, poco antes del gol sirvió como perfecto prólogo al estallido.
A la hora de partido, Agus, centenaria, botó un córner que remachó Pepe Sánchez. Primer tanto oficial del central que convirtió en datos lo que estaba siendo una actuación colosal. Y no solo en área rival, sino también en la propia, con una acción vital para evitar el empate poco antes del final.
El Albacete supo aguantar la ventaja y celebró un triunfo importantísimo para cerrar una semana fantástica, como bien definió Alberto González.
Y quizá hoy, al acabar una tarde para el recuerdo, otra más, va a haber que comprar un disco externo para guardar los momentos que está dejando esta temporada, ese mencionado aficionado zen escuchó mientras salía del Belmonte que es “imposible tener una semana mejor que esta” a la que la única respuesta con este equipo es “ya se verá”.

