El Alba sigue dejando el rastro en su camino, sumando en escenarios complejos y tardes enrocadas.
El partido en El Alcoraz no fue especialmente bonito ni cinematográfico pero en el que el equipo blanco rozó el triunfo merced a varias llegadas y compases de claro dominio que no se tradujeron en gol.
La primera parte fue de dominio alterno. La primera gran ocasión fue oscense, con un potente chut desde fuera del área que desbarató Raúl Lizoain, brillante en cada intervención a la que fue requerido.
El Huesca se vio obligado en el primer acto a hacer dos sustituciones por lesión, lo que densificó aún más el ritmo de un partido ya de por sí tosco.
La segunda mitad fue distinta. El Albacete pisó territorio rival con más convencimiento y precisión, llegando así ocasiones claras. San Bartolomé, Jefté, Valverde o Puertas obligaron a meta y zaga rival, pero sin culminar.
En los instantes finales el Alba atacó con determinación pero el marcador no se movió y nuestro equipo alcanza los 36 puntos.

