En la historia reciente de los lunes, ha habido pocos lunes tan lunes como el lunes de hoy. Fin de navidad, vuelta total a la rutina y nuevos comienzos con aire a energías renovadas. Un día al que un partido del Alba le viene como anillo al dedo.
Y es que el cuadro manchego arranca la segunda vuelta tal y como inició la primera. En lunes, a domicilio y con la ambición por demostrar y demostrarse. Desde las 21 horas visita El Alcoraz para enfrentarse a la SD Huesca y así cerrar la 22º jornada de Liga SmartBank.
Tras una intensa y canalleta navidad, en la que el cuerpo técnico ha alargado su vínculo, el equipo regresa al verde con más ganas que nunca y con un reto de esos que molan, tanto por su dificultad como por la satisfacción que provocaría superarlo.
Desde agosto, en la jornada inaugural, no conoce el conjunto aragonés la derrota en casa. Y no solo eso. Hay que remontarse a octubre para ver su último gol en contra como local. 21 de sus 28 puntos han sido recolectados en el Altoaragón. Datos que dejan a las claras su solidez en casa.
Por lo que uno de los mejores visitantes de la categoría tiene una prueba de fuego cerca de la nieve. Tanto mencionar el frío y la nieve para acabar viendo al Alba de Dubasin en enero, un mes en cuesta, cerca del Pirineo.
Albés y los suyos saben de la dificultad del test de hoy: superar un entramado defensivo bien trabajado, especialmente en casa, con herramientas en ataque para hacer daño. “Nos enfrentamos a una de las mejores organizaciones defensivas de LaLiga. Ziganda le da identidad a sus equipos y se les reconoce. Está muy bien entrenando, tiene alternativas”, dijo el entrenador albacetista en la previa.
Un partido que obligará al Albacete a ponerle calor para prevenir al frío, a ir en eslalon a ratos y, sobre todo, no perder su esencia. La que le ha dado 32 puntos a estas alturas. La que le ha hecho ser un equipo a tener en cuenta por propios y extraños.

