Hay semanas que vuelan y semanas que condensan ciclos enteros
El lunes, el Alba no tenía ni luces instaladas en el estadio ni Director Deportivo. Y hoy sábado goza de ambas circunstancias. Lo que si tenía al inicio de la semana es un partido en el horizonte. Pero ya no lo tiene en el horizonte, sino al lado, justo enfrente, pegado a él.
Y es que desde las 16:15h tendremos visitas
Recibimos en el Carlos Belmonte al Real Oviedo en uno de los partidos más interesantes de la trigésima jornada del campeonato liguero. Veinte días han pasado desde el último encuentro en casa. Mucho tiempo para según qué cosas, poco para otras. Pero lo que es seguro es que es un tiempo en el que se ha ha echado de menos estar en el templo. Porque todo pasa por casa y, lo más importante, todo está conectado con casa.
Este último tercio de LaLiga en la segunda categoría
Porque lejos del Belmonte todo es más difícil y con la afición, todo es más fácil. Y más con la tensión con la que se vive este último tercio de LaLiga en la segunda categoría de nuestro fútbol. Pero, como ya hemos dicho, el Carlos Belmonte tiene nuevo sistema de luces y está listo para afrontar cualquier tipo de tensión, incluso la alta tensión, como el icónico concurso que presentaba Constatino Romero, albaceteño y albacetista. Y es que todo está conectado con casa.
En ese programa, si el concursante acertaba, se iluminaba con fuerza una bombilla. Si erraba, se fundía y quebraba. El Albacete ha de estar más lucido que nunca para no apagarse dentro de una pelea en la que está inmerso por no ir hasta la parte honda, oscura, de la tabla.
El Real Oviedo es octavo con 44
Y para eso debe de estar enchufado ante un equipo que llega en un momento brillante. El Real Oviedo es octavo con 44, a solo uno de los puestos de play off. Está con la bombilla iluminada tras su gran triunfo del pasado sábado ante el Levante UD (3-2) y espera mejorar sus cifras a domicilio en nuestro estadio.
Nosotros necesitamos ganar
El Albacete, con 31 puntos, necesita ganar para poner tierra de por medio con los puestos fatídicos de la clasificación. La derrota en Gijón dejó secuelas pero no cicatrices, por lo que el equipo está más que preparado para dar la cara y sentir el aliento de su grada.

