La derrota forma parte del fútbol
Y también la vida pero las formas hacen que la herida que provoca suture de una manera u otra. Y esta del Alba cicatrizará pero la cura será dura. Porque se acarició el triunfo y la derrota llegó cuando se tocaba el empate.
Tras un intenso partido en ambas áreas
El Málaga se impuso en el descuento desde el punto de penalti. Antes de esa acción, el duelo fue cambiando de protagonistas y de poder, en un vaivén que dejó en los blancos, hoy granates, la sensación de que pudieron llevarse más y a la vez que debieron hacer más.
La noche arrancó prometiendo emociones fuertes
Después de alguna llegada, Lazo, una de las novedades en el once titular, culminó en el minuto once de partido una buena contra para adelantar al Alba.
Duró poco la alegría
Tres minutos después, Dioni se sacó un disparo seco dentro del área de Lizoain para devolver las tablas al marcador. De ahí al descanso, el Alba tuvo alguna ocasión para ponerse de nuevo en ventaja, pero la gran modificación no ocurrió en el marcador. Justo antes del medio tiempo, Pastor fue expulsado por una dura entrada a Javi Rueda.
El Alba regresó de vestuarios con uno más
Y tres cambios en el plantel. Con la idea de marcar el segundo, buscó la meta de Herrero, encontrándola en una buena acción de Rueda que acabó en penalti. Y en pena máxima, porque el arquero malaguista adivinó las intenciones de Quiles e impidió el tanto.
Las mejores ocasiones manchegas
En el devenir de la segunda parte, aunque al Alba no se le acababa de ver ni cómodo ni implementando la superioridad numérica. El reloj corría y justo al final, jarro de agua fría: penalti a favor del equipo local.
Antoñito lo transformó y dejó al Alba con su primera derrota en los últimos once encuentros y una sensación de que se pudo sumar en una plaza complicada como La Rosaleda.