Finalmente el punto de inflexión llegó. Jugar, luchar y sanar. Así han hecho las de Cantarero durante los 90 minutos.
En un partido en el que las fuerzas lo eran todo y contra un rival que no lo iba a poner fácil. El Funda salía al verde con el único objetivo de sumar los tres en casa y con la mentalidad positiva para poder conseguir esa inflexión.
No pasaron muchos minutos desde el pitido inicial cuando las blancas encajaban el gol. Una buena jugada de las visitantes que acaba dándoles la ventaja. No quedó ahí la primera mitad. Con la imposición y después de varios acercamientos a la portería rival, Celia Gómez encaraba con balón y, casi en los últimos suspiros, pateaba el esférico poniéndolo donde la guardameta rival no podía llegar.
Empate y a vestuarios. No cambió en gran medida la segunda mitad. Igualdad de oportunidades y una posesión pareja. Todo parecía que acabaría en empate. Reparto de puntos en un partido que no presumía cambios. Pero el Funda no es así. Ya lo hizo una vez ¿por qué no otra vez?
Como si se tratase de un paralelismo. Minuto 90 de juego y, casi sin aliento, Andrea Blanco le daba oxígeno a su equipo. Un pase centrado que sobrevolaba el área pequeña y que terminaba delante de Andrea. A la altura perfecta, con la fuerza y ángulo perfectos para que llegara Andrea, Andreita, con un pequeño salto y condujera el esférico al borde de la red rival. Minuto 90 y el Funda volvía a respirar ese oxígeno en la Ciudad Deportiva. Un oxígeno que llega diferente porque con los tres puntos todo se ve mejor.
Renacer y luchar. El Funda celebra haber conseguido darle una vuelta de tuerca a la situación y termina la mañana con tres puntos más en el bolsillo.

