El año empieza mal. El Alba recibió un gran palo, figuradamente, y sufrió varios, literalmente. Hasta cuatro veces la madera privó por escasos centímetros al equipo local de marcar, lo que hubiera cambiado diametralmente el partido, el resultado, la dinámica y las sensaciones. Porque todo ello es ahora horrible pese a que el Albacete tuvo buenos momentos y grandes ocasiones.
Y desde el mismo inicio. En el minuto 2, Escriche se sacó un disparo tras ganar un duelo cerca del área peinera que despejó el meta local. Poco después, tuvo un mano a mano que desbarató de nuevo Soriano. El equipo seguía acercándose, notándose bien y con confianza para ir al frente. En el 10’, Valverde casi abrió el marcador con un chut desde fuera del área que escupió el palo. Diez minutos después del minuto 10, llegó el gol. Valverde centró, Escriche prolongó con la testa y Puertas culmino con un elegante movimiento.
Gol merecido por equipo y afición que plasmó en el marcador lo que se estaba viendo sobre el césped. El equipo manchego casi dobló la ventaja en varias ocasiones, con disparos y llegadas. Pero justo a la media hora, el cuadro peinero empató por mediación de Millán. Jarro de agua fría entre la lluvia albaceteña.
El equipo local no cambió su tono pese a la estocada. Tuvo más ocasiones y cerró la primera mitad con un resumen perfecto: en el descuento, antes del ecuador, Agus Medina estampó la bola en el palo en una falta.
La segunda mitad fue bien distinta. Empezó con una gran intervención de Mariño ante una llegada madrileña y prosiguió con un ritmo más plomizo, sin claridad ni jugadas reseñables. El Alba, otra vez por escasos centímetros, vio cómo se le negaba un gol por un fuera de juego milimétrico.
El Alba buscaba la tecla del gol pero no daba con ello. Todo lo contrario en el flanco rival. López, en el minuto 75, engancho un tremendo golpeo cruzado que irrumpió en las redes albacetistas. Nuevo palo para el Alba que, para variar, rozo un gol que impidió el poste. El cuarto del día para el equipo que más veces ha disparado a la madera rival.
Poco antes de acabar, Melero dobló la ventaja pepinera para cerrar una tarde aciaga para nuestro Albacete.

